El volumen o intensidad de la voz es uno de los elementos clave de la paralingüística, es decir, de cómo decimos las cosas más allá de las palabras que expresamos.
No se trata solo de hablar "fuerte" o "flojo", sino de usar la potencia de la voz de forma estratégica.
¿Por qué es crucial el uso del volumen al hablar?
1. Porque transmite emociones:
Un volumen alto puede expresar el entusiasmo, la ira o la urgencia del hablante.
Un volumen bajo puede denotar en la persona que habla, intimidad, tristeza o confidencialidad.
2. Porque marca la estructura del discurso:
Subir el volumen de la voz puede indicar que algo es importante.
Bajarlo puede crear intriga o cerrar una idea.
3. Porque mantiene la atención de los oyentes:
Un discurso monótono, con el mismo volumen siempre, es la forma más rápida de aburrir a tu audiencia y provocar que el tema del mensaje se pierda.
Estos son algunos consejos para usar el volumen de nuestra voz a favor de una mejor expresión y comprensión del mensaje:
- Proyecta, no grites: Habla desde el diafragma para llenar el espacio sin forzar tus cuerdas vocales. Tu audiencia no debe esforzarse para oírte.
- Varía estratégicamente: Baja el volumen justo antes de revelar un secreto o un dato clave. Esto obligará a la gente a inclinarse hacia adelante. Es una técnica para interesar al público por medio de la expectativa.
- Sube el volumen en frases de poder, lemas o conclusiones para generar energía y pasión.
- Adáptate al contexto: No es igual hablar en una cafetería pequeña que en un auditorio con micrófono. Si hay micrófono, confía en él y modula con más sutileza.
- El silencio es un excelente aliado: A veces, un cambio de volumen acompañado de un breve silencio tiene más impacto que cualquier grito.

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