La claridad y la coherencia son
dos pilares fundamentales de la comunicación oral efectiva, pero aunque están
íntimamente relacionadas, se refieren a aspectos distintos:
La claridad; se
refiere a la transparencia y precisión del mensaje. Un mensaje claro es fácil
de entender, no da lugar a malas interpretaciones y llega al oyente tal como el
emisor lo concibió.
La pregunta obligada es ¿Cómo se
logra la claridad? Esto es posible con:
1. La utilización de un lenguaje preciso y concreto. Esto es; usar palabras específicas en lugar de términos vagos. Ejemplo, en vez de decir "trae eso más tarde", digamos "por favor, trae el informe financiero antes de las 5 pm".
2. La implementación de una estructura simple como ordenar las ideas en sujeto + verbo + complemento y evitar frases enredadas con muchas ideas subordinadas que hacen oscura las oraciones y frases.
3. La aplicación de un vocabulario adecuado al público es básico. Esto conlleva adaptar el lenguaje técnico (jerga) al nivel de conocimiento del receptor y explicar los términos complejos si son necesarios.
4. La utilización de una pronunciación y dicción impecable contribuye a la claridad de cada palabra. Es recomendable: articular bien las palabras, vocalizar y usar un volumen apropiado.
5. Disponer de pausas estratégicas da tiempo al oyente para procesar la información, especialmente después de ofrecer ideas clave.
6. El apoyo con elementos no verbales dota a toda expresión de simbolismos, expresividad y color verbal. Se recomienda: Usar gestos, ejemplos, analogías o materiales visuales para ilustrar el punto.
Ejemplo de falta
de claridad:
1.
"La cosa esa del proyecto, la que
hablamos ayer, hay que mejorarla un poco con lo otro para que funcione."
Ejemplo con
claridad:
"El prototipo del diseño A necesita una revisión en el sistema de refrigeración para que no se sobrecaliente durante las pruebas."
La coherencia; se refiere al orden lógico y conexión significativa entre las ideas que conforman el mensaje. Un discurso coherente tiene un hilo conductor, donde cada parte se relaciona con la anterior y prepara para la siguiente, formando un todo comprensible.
La pregunta obligada es ¿Cómo se
logra la coherencia?
La estructura lógica es organizar el discurso con una introducción (presentar el tema), un desarrollo (exponer los puntos principales, causas, efectos, ejemplos) y una conclusión (resumir y cerrar la idea).
Aspectos que ayudan con la coherencia de la expresión:
- El uso de conectores: Realza la significación de la expresión.
Consiste en emplear palabras o frases que marquen la relación entre ideas: "en primer lugar", "por lo tanto", "sin embargo", "a continuación", "en resumen".
- La progresión temática: Asegura que cada nueva idea se deriva o conecta con la anterior y evita los saltos bruscos de tema sin transición.
- Centrarse en un objetivo: Se debe tener claro el propósito central del mensaje (informar, persuadir, instruir) y que todas las ideas contribuyan a ese objetivo.
Referencia clara: Cuando uses pronombres ("ello", "esto", "aquello") o sinónimos, asegúrate de que sea obvio a qué concepto se refieren.
Ejemplo de falta
de coherencia:
"La reunión es mañana a las
10. El mercado logístico está complicado. Necesito que traigan los reportes.
Por cierto, el cliente de Japón vendrá el mes próximo."
Ejemplo de uso adecuado de la coherencia:
"La reunión de mañana a las 10 es crucial para revisar nuestra estrategia logística. Por ello, necesito que cada uno traiga sus reportes de ventas y distribución. El objetivo es alinear nuestro plan antes de la visita del cliente de Japón el mes próximo."
Relación entre claridad y coherencia
Son como las dos caras de una
misma moneda:
Puedes tener claridad en frases sueltas ("El dato es X. El cliente llegará. El presupuesto está listo."), pero si no hay coherencia entre ellas, el mensaje global será confuso y desorganizado.
Puedes tener una coherencia estructural perfecta (introducción, desarrollo, conclusión), pero si las ideas no se expresan con claridad (lenguaje vago, mala pronunciación), el mensaje no se entenderá.
En síntesis:
La claridad se preocupa de CÓMO
se dice cada parte (la forma, la precisión).
La coherencia se preocupa de CÓMO
se unen todas las partes (la estructura, el orden lógico).
Un buen comunicador oral combina ambas: estructura sus ideas de manera lógica y ordenada (coherencia) y las expresa con palabras precisas, bien articuladas y adaptadas a su audiencia (claridad).
Esto garantiza que el mensaje no solo sea recibido, sino también comprendido correctamente.

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