Muchos comunicadores pasan horas perfeccionando su guion o su lenguaje corporal, pero olvidan el motor principal de su mensaje: el aparato fonador.
Como vemos en las imágenes, la voz no es un suceso aislado; es el resultado de una coordinación perfecta entre tres sistemas.
1. El Viaje del Sonido: De los Pulmones a la Boca
Para entender su importancia, debemos ver cómo trabajan estos órganos:
El Fuelle (Pulmones y Tráquea): Todo comienza con el flujo de aire. Sin una buena capacidad pulmonar y control del diafragma, la voz sale débil o entrecortada.
Vibración (Laringe y Cuerdas Vocales): Es aquí donde ocurre la "magia". El aire hace vibrar los pliegues vocales. Si estos están inflamados o tensos, perdemos calidad sonora.
Resonancia y Articulación (Cavidad Oral y Faringe): La lengua, el paladar y los labios transforman el sonido en palabras claras. Una buena dicción depende directamente de la salud de estos órganos.

2. ¿Por qué la voz es vital para un comunicador?
En comunicación, la voz es identidad. Una voz sana transmite autoridad, confianza y empatía.
Por el contrario, una voz cansada o con nódulos genera fatiga tanto en el emisor como en el receptor, distrayendo la atención de lo que realmente importa: el mensaje.
3. Decálogo para el Cuidado de tu Voz
Cuidar estos órganos no es opcional, es una responsabilidad profesional. Aquí te dejo los puntos clave:
Hidratación constante: Las cuerdas vocales necesitan estar lubricadas. Bebe agua natural a temperatura ambiente durante todo el día.
Evita el carraspeo: Toser con fuerza o carraspear daña el tejido delicado de las cuerdas. Es mejor beber un sorbo de agua.
Cuidado con los irritantes: El alcohol, el tabaco y el exceso de cafeína resecan la mucosa vocal.
Reposo vocal: Si has hablado mucho durante el día, regálate momentos de silencio absoluto.
Control del reflujo: La dieta influye. El reflujo gástrico puede quemar literalmente las cuerdas vocales mientras duermes.
Calentamiento: Al igual que un atleta, un comunicador debe calentar su voz con ejercicios específicos antes de una jornada intensa.
Conclusión: Tu voz es una herramienta única e irreemplazable. Al cuidar cada parte de este sistema —desde la laringe hasta la punta de la lengua— no solo proteges tu salud, sino que aseguras que tu mensaje llegue siempre con la mayor claridad posible.



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