Mensaje claro y sin ambigüedades.
El hablante organiza sus ideas de modo que el oyente las comprenda sin esfuerzo adicional.
Evita términos confusos o dobles sentidos.
2. Coherencia
Ideas conectadas entre sí.
El mensaje tiene un hilo conductor lógico: cada idea se relaciona con la anterior y apunta hacia un mismo propósito.
3. Concisión
Expresión breve y precisa.
Se dice lo necesario sin rodeos ni repeticiones innecesarias.
La brevedad no sacrifica el fondo, sino que lo potencia.
4. Objetividad
Información basada en hechos.
El hablante presenta datos verificables y distingue entre opinión y realidad, generando credibilidad en el oyente.
5. Estructura
Introducción, desarrollo y cierre.
Todo mensaje oral bien construido tiene un inicio que capta la atención, un cuerpo que desarrolla las ideas y un cierre que las consolida.
6. Emotividad
Transmitir sentimientos. El mensaje conecta emocionalmente con el oyente.
La emoción auténtica genera empatía y hace que el contenido sea memorable.
7. Pronunciación Clara
Clara articulación de las palabras.
Pronunciar bien no es solo cuestión estética: garantiza que el mensaje llegue íntegro y sin malentendidos.
8. Vocabulario Adecuado
Palabras apropiadas para el público.
El léxico se adapta al nivel, cultura y expectativas de quienes escuchan. Ni demasiado técnico ni demasiado simple.
9. Adaptación al Receptor
Ajuste al oyente y su contexto.
El comunicador observa a su audiencia y ajusta el tono, el ritmo y el contenido según las características de quien recibe el mensaje.
10. Pertinencia
Relevancia en el momento y lugar.
Lo que se dice debe ser oportuno: el mensaje correcto, en el contexto correcto y en el momento adecuado.

Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por opinión es vital y constructiva