En ella intervienen al menos dos roles asimétricos:
El entrevistador: que controla el ritmo, formula preguntas, escucha y guía,
El entrevistado: que aporta información, experiencia u opinión.
Desde la teoría de la comunicación, se entiende como un proceso bidireccional, interactivo y planificado, con una retroalimentación inmediata y constante.
Modalidades según la estructura de la entrevista
Esta clasificación es la más técnica y determina en gran medida la calidad de los datos obtenidos.
La modalidad estructurada se basa en un cuestionario de preguntas cerradas que se aplica a todos los entrevistados con la misma redacción y en el mismo orden. Su gran ventaja es la alta fiabilidad y comparabilidad de las respuestas.
La modalidad semiestructurada; trabaja con un guion de preguntas abiertas predefinidas, pero permite al entrevistador explorar las respuestas con nuevas preguntas o repreguntar cuando lo considera necesario.
Es el punto de equilibrio entre el enfoque y la flexibilidad, y por eso se utiliza intensamente en investigación cualitativa, tanto en ciencias sociales como en estudios de mercado.
La modalidad no estructurada o abierta; solo fija un tema general; el entrevistador va construyendo las preguntas sobre la marcha, según fluye la conversación, sin un guion cerrado.
Ofrece una profundidad máxima y es propia del periodismo narrativo, las entrevistas clínicas iniciales o la exploración psicológica, aunque resulta muy difícil de replicar y comparar entre distintos casos.
Modalidades según el ámbito de comunicación
Cada campo adapta la entrevista a sus fines comunicativos concretos.
A) Entrevista periodística. Su finalidad es obtener información de interés público y difundirla.
Dentro de ella encontramos:
La entrevista informativa o de declaraciones, donde el protagonista es la noticia (un político, un testigo) y predominan las preguntas directas.
La entrevista de personalidad o perfil, profundiza en el carácter, la trayectoria y las emociones del personaje con un estilo mucho más narrativo y descriptivo.
La entrevista de opinión, por su parte, da voz a un experto que analiza un tema; aquí el valor reside en su interpretación.
Los canales más utilizados para la entrevista son:
La prensa escrita,
La radio,
La televisión y
El pódcast:
En radio y pódcast gana peso la voz (entonación, silencios, inflexiones), mientras que en televisión se suma el lenguaje no verbal.
B) Entrevista laboral / de selección
Busca predecir el desempeño futuro de un candidato.
La modalidad de panel reúne a varios entrevistadores que evalúan simultáneamente, lo que aumenta la objetividad.
La entrevista por competencias, también llamada conductual estructurada, pregunta sobre situaciones pasadas reales usando la metodología STAR (situación, tarea, acción, resultado); es la que presenta la mayor validez predictiva, con coeficientes superiores a 0.50 según los trabajos de Schmidt y Hunter (1998).
La entrevista técnica o de caso, en cambio, plantea al candidato un problema para que lo resuelva en vivo.
C) Entrevista clínica y de counseling
Su fin es el diagnóstico, la intervención o el acompañamiento psicológico.
La modalidad estructurada se concreta en protocolos como la SCID o la MINI, indispensables en investigación clínica.
La modalidad libre o psicodinámica deja que el paciente asocie libremente mientras el terapeuta interpreta.
La entrevista motivacional tiene un estilo semiestructurado que busca favorecer el cambio de conducta, y la entrevista centrada en el cliente.
Carl Rogers, coloca la escucha activa, la empatía y la aceptación incondicional como sus ejes comunicativos fundamentales.
D) Entrevista de investigación social y de mercados
Su objetivo es recopilar datos cualitativos sobre percepciones, creencias y comportamientos.
La entrevista en profundidad individual consta de una o varias sesiones extensas para reconstruir biografías o significados.
El grupo focal, o focus group, reúne de seis a diez participantes moderados por un entrevistador; la interacción grupal genera datos que la entrevista individual no produce.
La entrevista etnográfica se realiza en el entorno natural del entrevistado y suele combinarse con observación.
Modalidades según el canal de comunicación
La tecnología redefine el intercambio y añade matices importantes a la comunicación entrevistador–entrevistado:
La entrevista presencial (cara a cara) sigue siendo el estándar en procesos finales de selección y terapia, porque permite la máxima riqueza comunicativa al integrar el lenguaje no verbal, la proxémica y el contexto inmediato.
La entrevista telefónica pierde lo visual pero conserva los paralenguajes (tono, ritmo) y se usa sobre todo en primeros filtros de reclutamiento y encuestas de opinión.
La videollamada (Zoom, Teams) es una modalidad híbrida que se generalizó a partir de 2020: más del 80 % de las empresas incorporaron la entrevista por videollamada en sus procesos de selección, según datos de Linkedin Talent Solutions en 2021.
Su principal reto comunicativo es la “fatiga digital” y la dificultad para captar microexpresiones con latencia.
Por último, la entrevista asincrónica o unidireccional (one-way interview) graba al candidato respondiendo preguntas para que el reclutador evalúe después; resulta eficiente con grandes volúmenes, pero elimina por completo la interacción bidireccional y el feedback inmediato.
Datos de interés sobre la efectividad comunicativa
La comunicación no verbal explica una parte muy significativa del impacto comunicativo en la entrevista cara a cara.
Los estudios clásicos de Mehrabian, aplicables sobre todo a la expresión de emociones, atribuyen a ese canal en torno a un 60-70 % del impacto, de modo que la postura, el contacto visual y los gestos modulan de forma decisiva la credibilidad del mensaje.
En selección de personal, diversas investigaciones señalan que los primeros treinta segundos o los dos minutos iniciales pueden generar un sesgo de primera impresión muy difícil de revertir, lo que subraya la importancia del saludo, la presentación y las preguntas de apertura.
En contextos terapéuticos y de coaching, la calidad de la escucha activa (parafrasear, reflejar emociones, preguntar con curiosidad genuina) explica gran parte de la alianza de trabajo, que a su vez es el mejor predictor del éxito terapéutico.

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