La inseguridad al leer oralmente nos motiva a volver atrás para confirmar lo que ya hemos leído.
Regresamos entonces al punto de partida y repasamos los párrafos o frases que ya habíamos hojeado.
De esta costumbre o hábito deriva el nombre "regresiones en la lectura", las que deben ser evitadas, para lograr una lectura de calidad.
Este defecto pasa desapercibido en el caso de que estemos leyendo en la mente, pero es dañino para una persona que lea en público en alta voz.
Estas son las causas principales de las regresiones:
- No haber captado la idea de lo leído y por tanto se requiere una mejor comprensión del texto, lo que en realidad causa el efecto contrario, porque disminuye la velocidad de lectura y la concentración misma del material que se lee.
- No comprender alguna palabra. Esto por lo general obedece al hecho de disponer de un vocabulario inadecuado e insuficiente.
- Leer un texto muy complejo, ya sea por la temática que aborda o por tener dicho texto una redacción oscura, con problemas de puntuación o falta de sintaxis que es la parte de la gramática que estudia el modo en que se combinan las palabras y los grupos que estas forman para expresar significados.
- Mala costumbre de regresar sin necesidad. La causa principal de esta regresión lectora es desconfiar de la propia habilidad para procesar la información.
La regresión lectora afecta la oratoria de varias maneras:
Al regresar constantemente en el texto, se pierde la oportunidad de entonar correctamente y de darle vida a lo que se está diciendo.
Afecta la comprensión y la conexión con la audiencia.
La atención cerebral se desvía de la comprensión general del texto.
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