¿Alguna vez sientes que la gente se aleja de ti y no sabes exactamente por qué? No siempre es por lo que decimos.
Muchas veces es el tono con el que hablamos, la forma en que interrumpimos, la necesidad de tener siempre la razón, o el hábito de responder antes de escuchar realmente al otro.
Lo más impactante de todo esto es que casi nunca nos damos cuenta. Podemos tener las mejores intenciones del mundo y aun así, generar distancia sin proponérnoslo.
Comunicar bien no es solo saber hablar con claridad.
Es también aprender a escuchar de verdad, a sentir lo que el otro necesita, y a reconocer el efecto real que nuestras palabras producen en quienes nos rodean: en el trabajo, en casa, en cualquier relación.
Porque al final, nuestras palabras siempre hacen algo: acercan, o alejan.
Este video es una invitación a mirar hacia adentro antes de mirar hacia afuera.
¿Cuál de estas señales reconoces en tu forma de comunicarte?
Un comentario final: Este video lo escribí pensando en mis temas habituales sobre oralidad y comunicación y terminé revisándome a mí misma en el proceso.
La comunicación no solo se mide por lo que decimos, sino por el efecto que dejamos en quien nos escucha y a veces ese efecto no es el que creemos.
¿Qué señal de las que menciono te ha costado más reconocer en ti? Yo, sin duda, la de responder antes de escuchar.


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