NUESTROS AÑOS SON GANANCIAS


 ¿Y si viéramos nuestros años como un peldaño subido y no como un derrumbe de nuestros sueños?

¿Podríamos percibirlos como un tiempo para desarrollar lo que en nuestra juventud no pudimos realizar, porque los compromisos no nos lo permitían?

Una amiga publicó en una red social su tristeza por sus años, y el nido vacío que se produjo en su vida, debido a que los hijos se fueron, como mandato de la vida, a construir sus propias vidas.

Le comenté en su publicación que lejos de ser un declive, la madurez es una etapa de plenitud y reinvención y que ciertamente ocurren achaques de salud y falta de energías para realizar cosas, pero que son superables en su gran mayoría.

Pienso que positivamente debemos enfocar que tenemos la sabiduría y el tiempo que antes nos faltaba y que el  éxito no tiene edad límite.

Conocemos casos reales de personas que hicieron proezas en su madurez y que nos sirven de inspiración profesional, tales como Coronel Harland Sanders quien tras años de fracasos, comenzó a vender su famoso pollo frito a los 60 años, fundando lo que hoy  es KFC.

Está la historia de Ray Kroc  quien  era un simple vendedor de batidoras  y a los 53 años, conoció a los hermanos McDonald y transformó su pequeño local en un imperio global.

El caso de Anna Mary Robertson Moses (la  abuela Moses) es también inspirador.  Ella comenzó a pintar por pasatiempo a los 76 años para aliviar su artritis y a los 80 realizó su primera exposición individual y se convirtió en una de las más celebradas pinturas estadounidenses.

Stan Lee  creó a Spiderman  en su madurez  y Toni Morrison escribió su primera novela a los 40 años  para  luego  consolidarse como leyenda  y ganadora  del Premio Nobel y el Premio Pulitzer.

Cada época de nuestra vida tiene su propio encanto y potencial. La experiencia no es un freno; es nuestro mejor motor.

Un detalle sumamente importante es abandonar 'el catatrofismo', la fatídica costumbre de declarar los peores escenarios para nuestras vidas e imaginarnos cosas que en el 95% de los casos no ocurren.

Que si me enfermo, que si me mudo, que si nadie me ayuda, que si me quedo sin dinero, que si esto, que si aquello.

Dios es fiel y siempre proveerá lo necesario para quienes trabajaron, se entregaron durante su vida a la causa de la buena obra y le agradecen por haberles dado larga vida.

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