
Si deformas una pieza de Nitinol (una aleación de níquel y titanio) doblándola por completo, y luego le aplicas un poco de calor... vuelve exactamente a su estado inicial. Como si tuviera memoria.
En la física, a esta capacidad de un material para absorber energía, deformarse bajo presión y recuperar su forma original sin romperse se le llama 'resiliencia'.
De ahí sacó el término Boris Cyrulnik, neuropsiquiatra francés y superviviente del Holocausto, quien se dio cuenta de que los seres humanos compartimos esa propiedad con los metales.
Pero hay una diferencia crucial: los humanos no volvemos a nuestra forma original por un cambio de temperatura, sino a través de un proceso biológico, psicológico y sociocultural.
Y aquí es donde entra el factor del que pocos hablan en el mundo profesional: La Comunicación.
Para que un metal recupere su forma, sus átomos deben "comunicarse" perfectamente y reorganizar su estructura interna.
En las personas y las organizaciones, la resiliencia no es un superpoder individual; es un acto comunicativo.
Aquí suele haber una gran confusión:
Resistir es aguantar el golpe en silencio (y terminar rompiéndose).
Resiliencia es la capacidad de transformarse con él a través de la palabra.
¿Por qué la comunicación es el motor de esa transformación?
1️⃣ El doctor Cyrulnik explica que nadie se reconstruye solo. Necesitamos vínculos. Y no hay vínculo sin una comunicación empática, asertiva y presente. El líder que sabe escuchar activa la resiliencia de su equipo.
2️⃣ Resiliencia es la forma en la que nos contamos nuestra propia historia. Pasar del "¿Por qué nos pasa esto?" al "¿Qué vamos a hacer con esto?" es un giro puramente lingüístico y comunicativo.
Los metales tienen la física a su favor. Nosotros tenemos la palabra.
Si queremos equipos capaces de absorber el impacto de un entorno impredecible, no necesitamos profesionales "de hierro" que soporten la carga en silencio.
Necesitamos cultivar una cultura donde la comunicación sea el puente para aprender, sanar y rediseñarnos.
La próxima vez que sientas que la presión está deformando tu proyecto o tu liderazgo, recuerda al Nitinol: la estructura sigue ahí, solo necesitas la comunicación correcta para volver a darles forma.
¿Cómo gestionas la comunicación en tu equipo cuando las cosas se ponen difíciles? Te leo en los comentarios.
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