​¿POR QUÉ LOS MENSAJES SE DISTORSIONAN? EL FACTOR ENTROPÍA

¿Alguna vez te has preguntado por qué un mensaje claro termina convirtiéndose en un caos de interpretaciones? La respuesta no es solo psicológica, es física y se llama entropía 

¿Qué es la entropía?
La palabra proviene del griego:

ἐν (en): "dentro"

τροπή (tropē): "transformación" o "cambio".

En física, la entropía es la magnitud que mide el grado de desorden de un sistema. 

Según la segunda ley de la termodinámica, el universo tiende naturalmente al caos: un hielo se derrite, una habitación se desordena y de la misma forma, la información tiende a degradarse.

Esta infografía nos resume lo concerniente a este fenómeno que sobrepasa la frontera de lo matemático para llegar a lo comunicacional.

De la física a la información. El toque de Claude Shannon: 

La información contra el caos ​.

Para Claude Shannon, padre de la teoría de la información, la entropía es la medida de la incertidumbre. Demostró que comunicar es en esencia, reducir esa incertidumbre. 

Para lograrlo, propuso que todo sistema debe luchar contra el ruido (el enemigo del mensaje) usando la redundancia, que consiste en repetir o reforzar las partes clave del mensaje para asegurar que, aunque haya interferencias, la información llegue completa a su destino. 

En la teoría de la comunicación, la entropía mide la incertidumbre.

A mayor entropía, menor claridad del mensaje. Si un mensaje tiene demasiada entropía, el receptor no puede predecir el significado y la comunicación falla.

Citemos un  ejemplo.

Un mensaje claro:
“Nos reunimos a las 6 pm en el salón principal.”

Un mensaje con entropía:
“Nos vemos luego por allá.”

Aquí aumenta la incertidumbre: ¿cuándo nos vemos?, ¿dónde nos vemos?, ¿quiénes nos vemos?

El caos en la comunicación oral

​La palabra hablada es, por naturaleza, más vulnerable al desorden que la escrita. La entropía oral se alimenta de:

Ruidos externos: Distracciones ambientales o mala conexión.

Barreras internas: Emociones (enojo, nervios), sesgos culturales o experiencias previas.

Volatilidad: A diferencia de un texto, las palabras varían.

Ambigüedad: El uso de muletillas o frases vagas como "tú ya sabes" o "luego vemos eso". 

¿Cómo combatir el desorden?

​Aunque la entropía no se puede eliminar por completo porque siempre habrá un margen de error, un comunicador eficaz sabe gestionarla mediante estas estrategias:

Redundancia estratégica: Repetir los puntos clave para asegurar que el núcleo del mensaje sobreviva al ruido.

Feedback o retroalimentación: Hacer preguntas como "¿Qué parte de lo que dije te genera dudas?" en lugar de un simple "¿Entendiste?".

Especificidad: Cambiar lo abstracto por lo concreto. Esto es, aportar datos, horas, nombres propios, etc.

Lenguaje no Verbal: Usar gestos y pausas para dar estructura al flujo de voz.

En resumen la comunicación es una lucha constante contra el desorden natural.

La entropía, el desorden siempre estará presente, pero nuestra labor como comunicadores no es ignorarla, sino construir puentes lo suficientemente sólidos para que el mensaje llegue intacto a su destino.

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