
Las audiencias o públicos se han visualizado y convertido en audiencias hipervisuales.
Es decir, hay en la comunicación actual más imágenes que palabras, como producto de la digitalización del mensaje y del hecho fisiológico de que una imagen es más fácil de entender que un escrito.
Surge así la desconexión entre receptores y emisor.
El mensaje parece morir
Para conectar con una audiencia hipervisual que evita lecturas densas, y prefiere la imagen, la presentación del mensaje debe evolucionar hacia la síntesis visual como puerta de entrada hacia el pensamiento crítico y la oratoria de alto impacto.
Menciono tres aspectos vitales para alcanzar la duradera atención del público sobre nuestro tema y exposición:
1. El gancho de 3 segundos: Captar la atención inmediata mediante la presencia corporal y el tono inicial.
2. La imagen mental: Sustituir conceptos abstractos por metáforas visuales memorables.
3. El pensamiento crítico: Evaluar la intención del mensaje, esto es, diferenciar la empatía legítima de la manipulación.
Es fundamental conformarnos un diagrama mental para identificar los tres pilares estructurales de la retórica y la lógica: Ethos, Pathos y Falacias.
Ethos o credibilidad, apela a la ética, la autoridad y la confianza. Muestra que quien habla tiene buena reputación o sabe del tema. Busca además que la audiencia crea en la palabra del emisor.
Pathos o emoción, apela a los sentimientos ya la empatía de la gente. Se esfuerza en despertar alegría, tristeza, miedo o ira. Conecta el mensaje con el corazón de la audiencia.
Falacias o errores lógicos, son argumentos que parecen ciertos pero tienen fallas en su lógica. No se sostienen con pruebas reales, sino que engañan a quien escucha con ideas falsas o mal armadas.
La idea es tener una ejecución proactiva y entrenar la agilidad verbal en formatos de respuesta rápida.
Finalmente el uso de los silencios y las pausas es el oasis comunicativo adecuado porque permite descansar al expositor meditar al receptor.








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