Hay una metáfora que describe a la perfección el "síndrome de la jaula abierta", en la que el miedo a lo desconocido paraliza más que el propio encierro.
Es la historia
del pájaro que temía volar, y dice así:
En el rincón de una habitación luminosa vivía un pájaro que había pasado toda su vida entre barrotes.
Un día, su dueño dejó la puerta de la jaula abierta de par en par. El pájaro se asomó al borde, miró el vasto cielo a través de la ventana y, justo cuando iba a desplegar sus alas, una ráfaga de pensamientos lo detuvo:
¿Y si el viento es demasiado fuerte y me derriba?
¿Y si no encuentro comida allá afuera?
¿Y si hay cazadores o tormentas que no sé cómo esquivar?
¿Y si mis alas son demasiado débiles y caigo al vacío?
El pájaro miró hacia atrás. Su jaula era pequeña y aburrida, pero el agua y el alpiste siempre estaban ahí. Estaba seguro.
Convencido de que el mundo exterior estaba lleno de peligros incontrolables, retrocedió y se paró en su columpio de siempre.
Pasaron los meses y la puerta siguió abierta.
El pájaro continuó encadenado, no por los barrotes de hierro, sino por los "barrotes mentales" de sus propios supuestos. Murió en esa jaula, libre por derecho, pero prisionero por elección.
¿Qué se dice sobre la psicología detrás del "Y si...?"
Esta historia ilustra cómo funciona la ansiedad anticipatoria y el miedo al fracaso en los seres humanos, como engaña nuestras mentes y de que forma manipula nuestras emociones.
Siendo realistas ocurren varias circunstancias que motivan a quedarse en lugar de volar.
La primera es la trampa de la comodidad, en la que caemos cuando preferimos sufrir en un entorno infeliz pero conocido, antes que arriesgarnos a buscar el éxito en un escenario incierto.
La segunda es el sesgo de negatividad, en el que vemos como nuestro cerebro inventa escenarios catastróficos como:
"¿Y si me sale mal?" pero rara vez nos preguntamos el escenario opuesto: "¿Y si triunfo, y si soy feliz, y si descubro que soy más fuerte de lo que pensaba?"
Otra circunstancia que nos impulsa a quedarnos es la falsa seguridad:
'La jaula me da comida, pero me quita el cielo.' Permanecer en el mismo lugar por miedo al error es un precio muy alto que destruye el potencial personal.
Personalmente estoy mirando la jaula abierta y pienso que si vuelo es riesgoso, pero que si no me atrevo a volar nunca podré saber como se ve el cielo.



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