Este tono levantado del español es un defecto, viejo ya, de raza. Viejo e incurable. Es una enfermedad crónica.
Tenemos los españoles la garganta destemplada y en carne viva. Hablamos a grito herido y estamos desentonados para siempre, para siempre porqué tres veces, tres veces, tres veces tuvimos que desgañitarnos en la historia hasta desgarrarnos la laringe. La primera fue cuando descubrimos este continente, y fue necesario que gritásemos sin ninguna medida: ¡Tierra! ¡Tierra! ¡Tierra!. Había que gritar esta palabra para que sonase más que el mar y llegase hasta los oídos de los hombres que se habían quedado en la otra orilla. Acabábamos de descubrir un mundo nuevo, un mundo de otras dimensiones al que cinco siglos más tarde, en el gran naufragio de Europa, tenía que agarrarse la esperanza del hombre. ¡Había motivos para hablar alto! ¡Había motivos para gritar! La segunda fue cuando salió por el mundo, grotescamente vestido con una lanza rota y una visera de papel aquel estrafalario fantasma de la Mancha, lanzando al viento desaforadamente esta palabra de luz olvidada por los hombres: ¡justicia! ¡justicia! ¡justicia!... ¡También había motivos para gritar! ¡También había motivos para hablar alto!. León Felipe. |
Anotaciones de comunicación oral
Primera forma: Comunicación Verbal
Segunda forma: Comunicación no verbal
Tercera forma de comunicar: Comunicación paraverbal
Cuarta forma de comunicar: Comunicación paralingüística
Estudia los aspectos no verbales de la voz que acompañan al lenguaje oral para matizar, enfatizar o complementar su significado, como el tono, volumen, ritmo, pausas y silencios. Estos elementos expresan emociones, actitudes y estados de ánimo, siendo cruciales para la interpretación precisa del mensaje.
Las formas diversas de exponer la palabra hablada constituyen los:
Para convencer, persuadir, orientar e informar:
Un discurso es una forma de comunicación, oral o escrita, estructurada para exponer, persuadir, informar o entretener a una audiencia sobre un tema específico. Se caracteriza por su claridad, coherencia, uso del lenguaje y un propósito definido. Puede ser político, académico, comercial, social, educativo, religioso.